— personal, diseño, conceptualización
Esto da para largo.
Los diseñadores estamos acostumbrados a conceptualizar. Es decir, definir y construir una estética en base a una serie de inputs. Qué pasa cuando estos inputs son íntimos, personales y significativos y nos ayudan a moldear una imagen clara del momento específico que transcurre en nuestras vidas. Esto es lo que llamo Year concept (en inglés para que suene más cool). Así cómo funciona para marcas y proyectos de arte también tiene un propósito significativo en la vida de todo creativo.
Un year concept funciona como un statement actual que ayuda a apreciar y valorar el momento que vivimos. En mi caso establece una “era” donde todo gira en torno a una idea principal que permite ser un espectador de tu situación. Ya sea estés sufriendo, feliz, en incertidumbre o con expectación, puedes disociarte para observar el panorama completo —y luego volver a vivir con mayor aceptación, encontrando belleza incluso en una “nube gris”.
Aquí radica toda la importancia de esto. Al ser física o digitalmente visible estimula los sentidos convirtiéndose en catalizador para crear nuevas cosas o simplemente (como mencioné) apreciar la belleza en donde no es tan evidente.
Todo esto suena super etereo y quizá cuando veas mis aplicaciones pensarás que no tiene nada de espectacular. Y ahí está lo bonito y singular de todo esto: tiene que funcionar para mi antes que para ti. Como última característica ¿no es hermoso crear algo solo por gusto? Sin que te importe qué van a decir o si sigue los lineamientos de X cosa.
Desde niño me ha obsesionado el diseño en las portadas musicales. Como dato rosa, me gustaba dibujar mis propias portadas, creaba artistas falsos y prácticamente diseñaba toda su discografía. ¿A dónde voy con esto? A que ahora, de grande, todo surgió de manera natural. Es decir, mis playlists son donde estos años he aplicado estos “inputs personales” que ya te he mencionado.

Por ejemplo, 2024 fue un año para interiorizar lo difícil que fue el 2023. Las sillas en el mar simbolizaban perfectamente cómo nos sentimos con mi esposa después de la inundación que sufrimos, el habernos quedado sin trabajo y la incertidumbre por no saber cómo íbamos a vivir los próximos meses. Así como el mar no te avisa y te avienta una ola que puede ser grande, o no tanto. Así me sentía.
Por otro lado, este ejercicio de establecer una estética que comunica estas molestas sensaciones me hacía recordar cada vez que este mar en el fondo, no se gobierna solo, sino que hasta las olas más insignificantes se rigen bajo la soberanía de un Dios presente, que cuida de sus hijos.
Bueno, me alargue demasiado quizás, pero quería dejar esto en público, escrito y demostrado para avergonzarme en algunos meses o años más adelante o quizá para decir: esto aun tiene sentido para mi.
—
20 de abril de
2026
Anterior
Update de Abril